La validez se refiere al grado
en que un instrumento mide realmente aquello que pretende medir. No es una
propiedad absoluta, sino que depende del uso específico del instrumento y del
contexto de aplicación.
VALIDEZ DE CONSTRUCTO:
La validez de constructo indica si el instrumento representa adecuadamente el concepto teórico o variable que se desea estudiar. Es especialmente importante en investigaciones donde se analizan variables abstractas como motivación, ansiedad, rendimiento deportivo o satisfacción. Se evalúa mediante:
- Análisis factorial exploratorio o confirmatorio.
- Correlación con variables relacionadas (validez convergente).
- Diferenciación con variables distintas (validez discriminante).
Ejemplo:
Un cuestionario que mide
fatiga deportiva debe demostrar que sus ítems se relacionan directamente con
ese constructo y no con otros como presión académica o estrés familiar.
VALIDEZ DE CONTENIDO:
La validez de contenido
establece si el instrumento cubre completamente todas las dimensiones del
fenómeno que se desea medir. Procedimiento habitual:
- Diseño inicial del instrumento.
- Evaluación por expertos en el tema.
- Análisis de nivel de claridad, coherencia, relevancia y suficiencia.
- Ajuste del instrumento tras observaciones.
Ejemplo:
Una prueba de habilidades
deportivas debe evaluar todas las capacidades involucradas: técnica,
coordinación, resistencia y fuerza, no solo una de ellas.
VALIDEZ APARENTE (O DE
ROSTRO):
La validez aparente se refiere al juicio subjetivo de si el instrumento “parece” medir lo que pretende medir, según la percepción de expertos o participantes. No es estadística, pero es importante porque:
- Mejora la aceptación del instrumento.
- Aumenta la motivación del encuestado.
- Reduce errores de interpretación.
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